jueves, 30 de septiembre de 2010

                          La historia de dionicio
                                 Dias



En dos modestos ranchos de barro y paja de un caserío en las inmediaciones del arroyo El Oro en el departamento de Treinta y Tres, vivía Dionisio, el gurí protagonista de esta historia, con su madre, viuda de 27 años nieta de la primera esposa del viejo don Juan Díaz y Eduardo Fasciolo medio hermano de María. Con la madre de Dionisio (María) vivía "ajuntao" un tal Luis Ramos, hijo de un viejo enemigo de Juan Díaz al que éste ni siquiera después de muerto perdonó. De esa unión entre Luis y María había nacido una hija, Gabina Ramos que cuando esto sucedió tenía apenas un año. Los seis compartían la pobreza y las emociones encontradas. La tragedia se desató aquella noche del 8 al 9 de mayo de 1929, cuando el viejo Juan Díaz, en medio de una furia demencial llenó de horror y sangre el rancherío.
Aquella noche había llovido bastante y el Parao en creciente desbordó las costas del Oro. El hijo del "Zurdo", Luis Ramos estaba de changa en una estancia vecina, Eduardo el carpintero del pie de madera hecho por él mismo después de amputarse el de carne y hueso a facón limpio por la picadura de una crucera, descansaba en uno de los ranchos. María arrullaba en voz baja a la pequeña Marina Gabina que finalmente se había quedado dormida en su cunita de madera rústica. Dionisio al irse a dormir notó que su abuelo no estaba en el rancho. Entonces salió a buscarlo al patio y lo encontró maldiciendo como tantas veces, pero en su mano el largo facón de acero alemán relumbraba en las sombras, mientras el viejo largaba puñaladas al aire tal como si estuviera en pleno duelo con un fantasma. Cuando el niño abrió la puerta el anciano se abalanzó sobre ella y se dirigió a María con los ojos como escapados de sus órbitas. Y fue entonces que le asestó a la muchacha una brutal puñalada diciéndole con furia:-"¡Esto es para vos perra!..."
Dionisio entonces comprendió lo que sucedía. Sus temores se habían confirmado y trató de impedir que el abuelo hiriera más a su madre interponiéndose entre ambos mientras le gritaba: "¡No abuelito, a ella no!", pero el anciano con su fuerza multiplicada por su estado lo apartó varias veces con manotazos frenéticos , pero el niño volvía a interponerse y a rogarle que no dañara a su madre. La hoja del facón chocó varias veces con su cuerpo y recibió profundas heridas en sus brazos, en su ingle y en una feroz arremetida le abrió su vientre. Bañado en sangre vio como el abuelo destrozaba a puñaladas a su madre que apenas pudo oponer resistencia tratando de cubrir la cunita de la niña.
Mientras el anciano continuaba con su furia sangrienta, Dionisio como pudo logró entre las sombras arrastrarse hasta la cunita de su hermana para protegerla. La madre, aún con un resto de vida trataba de impedir que el viejo siguiera atacándola y en ese intento tomó la hoja del facón para detenerlo con su mano derecha y ésta le fue casi cercenada por el filo implacable del acero alemán. Dionisio logró sacar a la pequeña de la cunita y arrastrándose salió con ella tratando de dirigirse al rancho donde dormía su tío Eduardo quien ante los gritos ya estaba acudiendo sin saber exactamente lo que pasaba, caminando dificultosamente con aquel pie de madera tallado por el mismo. Mientras su tío al descubrir la razón de todo trataba de detener al anciano en su furia demencial, el gurí llegó a la choza, se trancó por dentro con un grueso albardón y envolvió a su hermanita en unos trapos, mientras él con una camisa de se fajó fuertemente el vientre al notar que parte de sus vísceras se le estaban escapando por la profunda herida. Apagó el candil y en silencio se acurrucó debajo del catre con su hermanita apretada entre los brazos.
En ese instante sintió a su tío en el patio clamar por un cuchillo buscó uno en la oscuridad y se lo alcanzó. Volvió a encerrarse. Escuchó a ambos hombres luchando. Maldiciones y quejidos llenaban la noche. En unos instantes sintió unos pasos acercándose a la puerta y a alguien que daba unos fuertes golpes. Era su abuelo que lo llamaba. Guardó silencio. Pocos minutos después escuchó los pasos del viejo alejándose entre maldiciones, hasta que el silencio se apoderó del lugar.
"¡Cuidá la nena...!"
Dionisio, afiebrado, bañado en sangre continuaba taponándose sus heridas con trapos. Hasta que sintió un ruido, como el de algo que se arrastraba del otro lado de la puerta y unos golpes muy débiles en ella. Sin moverse de su escondite trató de aguzar su oído y entonces reconoció la voz de su tío Eduardo que le decía: "¡Abrí Ñatito... soy yo...!", mientras un lamento de dolor lo conmovía. Como pudo Dionisio llegó hasta la puerta, la abrió, ayudó a su tío a entrar y volvió a trancar por dentro. El hombre apenas tuvo fuerzas para decirle: "¡Cuidá la nena! Cuando amanezca llevála a la comisaría..." Dionisio trató de reanimarlo pero lo vio morir en sus brazos.
El dolor de sus propias heridas parecía vencerlo cuando los primeros resplandores del sol se dejaron ver por debajo de la puerta y decidió emprender viaje. Con una tijera de esquilar cortó parte de sus propios intestinos que al salirse le impedían vendarse fuertemente y aún le quedaron fuerzas para ir hasta el rancho donde estaba el cuerpo sin vida de su madre para juntar unas ropitas de la niña. Hizo un atadito con ellas luego cubrió con una sábana el cuerpo semidesnudo y destrozado de su madre y regresó a buscar la pequeña.














domingo, 26 de septiembre de 2010

Cristo llora sangre en tucumán




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La ciudad de Yerba Buena, en Tucumán, está conmocionada: miles de personas que se movilizaron hacia el Oratorio Sagrado Corazón aseguraron que una imagen de Jesús llora sangre.

La movilización popular que provocó un tremendo atascamiento de vehículos y ocasionó el corte del tránsito en una de las principales avenidas, la Aconquija, trastornó a la ciudad tucumana en el día de ayer.

Familias enteras, con sus hijos a cuestas, decidieron congregarse para observar lo que era el comentario unánime: que del rostro de una imagen de Cristo en la Última Cena caían lágrimas de sangre. Quienes buscaban acercarse en auto, debían estacionarlo a más de diez cuadras ya que llegar con vehículos a la zona resultaba imposible.

Definido por todos como un suceso extraordinario, lo ocurrido hizo colapsar a una ciudad que se encolumnó en los alrededores del oratorio, ubicado en avenida Aconquija y Villá.

El fenómeno fue registrado por primera vez ayer por dos jóvenes mientras rezaban y al instante dieron aviso al padre Jorge Gandur, párroco de Nuestra Señora de la Caridad, con jurisdicción sobre el Oratorio Sagrado Corazón, quien tomó muestras del suceso, y las entregó al arzobispo, monseñor Luis Villalba.

El religioso pidió prudencia a los fieles y señaló que sucesos como éstos deben ser tomados con cautela hasta que la Iglesia Católica tome una decisión

viernes, 17 de septiembre de 2010

                           la caminante espectral
Una noche fría y ventosa, cerca del cementerio del Buceo (algunas versiones mencionan otros lugares) un hombre vio mientras conducía en su auto a una muchacha joven y bonita al costado del camino.
La chica hacía dedo, y aunque el hombre no tenía por costumbre levantar gente en la ciudad, parecía tan agradable y desamparada que decidió subirla al auto. Iniciaron una charla amena y descubrieron al instante una sintonía inmediata. 
Pasaron buena parte de la noche juntos y al terminar la velada el hombre la llevó a la casa donde la muchacha indicó que vivía. Al día siguiente, el protagonista de nuestra historia descubrió que la joven había olvidado su bufanda en el auto. Se dirigió hacia allí y golpeó la puerta de la casa que la joven había señalado. 
Una pareja mayor abrió la puerta, y cuando el hombre intentó explicar el motivo de su visita, preguntando por la chica, el matrimonio reaccionó violentamente. ¿Cómo se atrevía un desconocido a burlarse de la desgracia ajena? ¿Cómo podía hacerles afrontar el dolor de la pérdida?
El hombre, que no entendía nada, intentó explicarse mejor y les mostró como prueba de su historia la bufanda. La pareja quedó helada, resolvió entonces hacerlo entrar a la casa y lo condujo a un cuarto. Allí, sobre una mesa, estaba el retrato de la joven que había levantado la velada anterior, abrigada por la misma bufanda que el hombre aferraba en sus manos. Sus padres le explicaron que la chica estaba muerta desde hace años y yacía enterrada en el cementerio cercano.

jueves, 16 de septiembre de 2010

La leyenda de la llorona versión 1 y 2 :





LA LLORONA Versión A
De los campos a las ciudades emigran muchas jovencitas en busca de su sueño, de estudios y de tener mejores trajes y dinero para ayudar a sus familias.
Esta como muchas llegó a la ciudad y se empleo en casa de ricos, enamorándose de su hijo el cual cruelmente la dejó embarazada y luego la despidió de su trabajo.
No habiendo más que hacer, se devolvió a su casa escondiendo su hijo bajo su delantal, lo cual no logró por mucho tiempo, su familia, apegada al cristianismo, comenzó a decirle su error a todas horas, creándole gran angustia.
Una noche bajo un gran aguacero corrió hacia el río y pariéndolo lo lanzó a la corriente, al ver lo que había hecho se lanzó detrás del niño gritando y llorando.
Todavía en las noches de luna después de una creciente se oye el llanto de esta mujer, y se puede verle tras el rayo de luna en el agua del río, tratando de alcanzar a su hijo.
Dicen que el señor en su gran misericordia tendrá compasión de ella y que algún día lo alcanzará, volverá a la vida y será un gran hombre revolucionario de la sociedad.

LA LLORONA Versión B
En las altas horas de la noche, cuando todo parece dormido y sólo se escuchan los gritos rudos con que los boyeros avivan la marcha lenta de sus animales, dicen los campesinos que allá, por el río, alejándose y acercándose con intervalos, deteniéndose en los frescos remansos que sirven de aguada a los bueyes y caballos de las cercanías, una voz lastimera llama la atención de los viajeros.
Es una voz de mujer que solloza, que vaga por las márgenes del río buscando algo, algo que ha perdido y que no hallará jamás. Atemoriza a los chicuelos que han oído, contada por los labios marchitos de la abuela, la historia enternecedora de aquella mujer que vive en los potreros, interrumpiendo el silencio de la noche con su gemido eterno.
Era una pobre campesina cuya adolescencia se había deslizado en medio de la tranquilidad escuchando con agrado los pajarillos que se columpiaban alegres en las ramas de los higuerones. Abandonaba su lecho cuando el canto del gallo anunciaba la aurora, y se dirigía hacia el río a traer agua con sus tinajas de barro, despertando, al pasar, a las vacas que descansaban en el camino.
Era feliz amando la naturaleza; pero una vez que llegó a la hacienda de la familia del patrón en la época de verano, la hermosa campesina pudo observar el lujo y la coquetería de las señoritas que venían de San José. Hizo la comparación entre los encantos de aquellas mujeres y los suyos; vio que su cuerpo era tan cimbreante como el de ellas, que poseían una bonita cara, una sonrisa trastornadora, y se dedicó a imitarías.
Como era hacendosa, la patrona la tomó a su servicio y la trajo a la capital donde, al poco tiempo, fue corrompida por sus compañeras y los grandes vicios que se tienen en las capitales, y el grado de libertinaje en el que son absorbidas por las metrópolis. Fue seducida por un jovencito de esos que en los salones se dan tono con su cultura y que, con frecuencia, amanecen completamente ebrios en las casas de tolerancia. Cuando sintió que iba a ser madre, se retiró "de la capital y volvió a la casa paterna. A escondidas de su familia dio a luz a una preciosa niñita que arrojó enseguida al sitio en donde el río era mas profundo, en un momento de incapacidad y temor a enfrentar a un padre o una sociedad que actuó de esa forma. Después se volvió loca y, según los campesinos, el arrepentimiento la hace vagar ahora por las orillas de los riachuelos buscando siempre el cadáver de su hija que no volverá a encontrar.
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Esta triste leyenda que, día a día la vemos con más frecuencia que ayer, debido al crecimiento de la sociedad, de que ya no son los ríos, sino las letrinas y tanques sépticos donde el respeto por la vida ha pasado a otro plano, nos lleva a pensar que estamos obligados a educar más a nuestros hijos e hijas, para evitar lamentarnos y ser más consecuentes con lo que nos rodea. De entonces acá, oye el viajero a la orilla de los ríos, cuando en callada noche atraviesa el bosque, aves quejumbrosos, desgarradores y terribles que paralizan la sangre. Es la Llorona que busca a su hija..

miércoles, 15 de septiembre de 2010

La casa de la degollada: leyenda del Uruguay





En el año 1871 sucedió un hecho misterioso que conmovió a la tranquila ciudad de Montevideo.
Primero desapareció una dama de la alta sociedad y luego su esposo.
He aquí el relato.
Merceditas Aguirre era una chica muy bonita , pretendida por gran parte de los muchachos de su circulo social . Quien la conquisto fue el Dr. Arenas un abogado famoso y acaudalado que le llevaba unos 20 años. Luego de casados pasaron a vivir a la mansión del este ultimo sita en la calle Agraciada esquina Joaquín Pereyra. A los pocos meses Merceditas dejo de ser vista y el doctor Arenas comento que se había ido a Europa a culminar sus estudios.
Al poco tiempo fue el Dr. Arenas quien desapareció sin dejar rastro , quedando en la mansión solo los 4 sirvientes que hacia años allí trabajaban. Pasaron los años , los sirvientes fueron muriendo de a poco y la casona quedó vacía.
Cuando unos sucesores tomaron posesión de la casa empezaron a notar sucesos extraños , gritos , ruidos de metales y hasta gritos en la noche.
Pero lo peor estaba por llegar. Cuando los obreros demolieron una pared para ampliar la biblioteca encontraron el cadáver de Merceditas , la cual estaba como momificada y con el cuello cercenado macabramente. Luego de eso la casa fue cerrada y abandonada y empezó a derruirse hasta legar al estado en que está hoy. Los vecinos siguen asegurando sentir ruidos y gritos sobrenaturales en las noches. La comisaria que está frente a la parte trasera de la casona por la calle Olmedo ya no manda agentes para ver que pasa porque saben que no es de este mundo el problema.
Nunca mas se supo que fue del Dr. Arenas , se piensa que el si escapó a Europa y por el tipo de crimen se los sindica como el posible culpable de una serie de crímenes no aclarados en España.
Esta es otra de las leyendas urbanas montevideanas , aunque Ud. No lo cre
                   El misterio del espiritu del 
                                   niño
                                muerto


"Cuando ocurren cosas, normalmente es a una persona o un grupo de personas compartiendo la misma experiencia, pero esto que voy a contar sucede en un pueblo, y ocurre a todos sus habitantes, los cuales ya están acostumbrados... Pero yo, como
visitante, y mis primas, hemos vivido unas experiencias que a la gente de allí les parece "normales".

Fuimos a ese pueblo donde mis tíos tenían en las afueras una casa cerca del pantano. Para ir al pueblo tenías que seguir
un camino de tierra durante cuatro kilómetros hasta llegar. 

Como en la casa de noche nos aburríamos, mis tíos nos
acercaban al pueblo en coche para que pasáramos allí unas horas con los chicos del pueblo. Era verano y las noches invitaban
a pasarlas hablando y disfrutando de compañía.

Los chicos del pueblo al principio nos parecían muy fantasiosos o que nos querían meter miedo. Decían que algunas noches
se oía el gemido de un niño pidiendo ayuda... pero no venía de ninguna parte, sino de todo el pueblo. Cada uno de los habitantes lo oía en su propia casa, en la calle, en la tienda, en el bar... partía de las paredes, del suelo... a veces incluso sentían
un empujón violento que los lanzaba al suelo... Contaban que
incluso una mujer embarazada perdió a su hijo en la plaza una tarde en la que se encontraba hablando con unas amigas al sentir que unas manos aprisionaban su vientre con tanta fuerza que la hizo abortar allí mismo. Ella estuvo a punto de morir y
cuando se recuperó, se fueron del pueblo y no volvieron a él. 

Les preguntamos que quién podría provocar esas cosas... y que después de lo de la mujer ¿cómo es que la gente no se va del pueblo también? Entonces nos contaron una especie de leyenda y del por qué creen que "eso" atacó tan ferozmente a la mujer.

Hacía unos diez años, unos niños del pueblo decidieron irse una noche de verano a otro pueblo vecino. Para ello tenían que
atravesar un campo donde en uno de los laterales estaba el cementerio que compartían los dos pueblos y que se hallaba
justo a la mitad del camino. 

Cuando ya estaban bien avanzados oyeron un crujido a sus espaldas. Era el hermano menor de uno de ellos. Le instaron a que se volviese a casa pues no querían cargar con críos y éste se negó en rotundo, más que nada es que le daba miedo volverse solo. 

Entonces decidieron despistarle. Al llegar a la altura del cementerio dijeron que iban a jugar para esconderse en él. Como había luna llena se veía bastante bien, este chico aceptó sin
sospechar nada... Ya en el cementerio, uno contaba y los demás se escondieron todos juntos, mientras este chico se escondía en otro lado pensando que todos estaban haciendo lo mismo. 

Cuando ya le perdieron de vista, los chicos se reunieron y salieron por una de las tapias dejando a este chico escondido. No podían evitar reirse de lo fácil que había resultado engañarlo hasta que oyeron un grito desgarrador... Al principio pensaron que se trataba de una broma, hasta que el segundo grito reaccionaron y volvieron a entrar en el cementerio... Estuvieron buscando por todas partes pero no le encontraron, gritaron su nombre, dieron vueltas y más vueltas y nada. 

Al cabo de muchas horas, cuando ya despuntaba el alba decidieron buscar ayuda en el pueblo con la esperanza de que el chico les hubiese gastado una broma y se hubiese ido a casa. 

Al llegar al pueblo, el hermano fue a su habitación, no había dormido allí, la madre le preguntó por su hermano pequeño y éste le tuvo que contar la verdad. La madre avisó al padre y éste a todo el pueblo... Salieron todos en busca del muchacho al cementerio. 

Cuando llegaron allí, uno de los vecinos descubrió con terror que el cuerpo del chico se encontraba en una de las fosas que acababan de abrir días antes para un nuevo difunto... El chico tenía la cabeza reventada, los huesos de las piernas y de los brazos retorcidos en una figura grotesca, los ojos cristalizados por el pánico y la boca en una mueca de absoluto terror... 

Fue un día negro en todo el pueblo, nadie se explicaba lo que había ocurrido allí. El hermano, con los años, fue internado en un psiquiátrico pues decía que su hermano se estaba vengando de él, le veía en todas partes, le pegaba... Los médicos le diagnosticaron neurosis obsesiva post-traumática, pero no podían explicar los contínuos moratones que aparecían por todo su cuerpo, incluso en la cara...

Al cabo de unos años, la madre de estos hermanos se quedó embarazada... y a los siete meses le ocurrió lo que ya contaron
antes: Algo había provocado la muerte de su bebé y quizás su propia muerte de la que escapó por poco. Los chicos decían
que los gritos que oían por las noches eran iguales que los que oyeron en el cementerio.

Oyendo esta historia la verdad es que les creímos... habíamos pasado un buen rato de miedo y nuestro tio nos vendría pronto a recoger para llevarnos a casa... 

Cuando íbamos hacia el coche, sentí un golpe fuerte en mi espalda que me obligó a apoyarme en mi prima de una forma violenta. Casi nos vamos las dos al suelo... Miré hacia atrás, pero los chicos estaban hablando entre ellos a unos tres metros de nosotros. 

Mi tío dijo que me había tropezado. Mi prima, sin convencerse del todo, fue hacia los chicos, cuando de repente volvió la cabeza hacia el otro lado de forma violenta... Dijo que alguien la había abofeteado... y tenía una mano marcada en la cara... una mano pequeña... 

Nos asustamos muchísimo... y empezamos a gritar presas de la histeria... Los chicos vinieron a auxiliarnos mientras mi tío abría el coche rápidamente para meternos dentro. Los chicos hicieron
una barrera con sus brazos protegiéndonos de lo que fuese y pudimos meternos en el coche. Por el cristal pude ver cómo golpeaban a algo invisible que les estaba atacando. Mi tio condujo a gran velocidad tocando el claxon como un loco. Al llegar a la casa llamó a mis otros tios y todos fueron al pueblo a ayudar a los chicos, pero ya todo había pasado. Éstos se encontraban agotados por la lucha, con arañazos, golpes... pero dijeron que estaban acostumbrados, que no pasaba nada.

Las agresiones en ese pueblo son esporádicas y no siempre a las mismas personas... pero ellos sienten que tienen que estar
ahí para que ese niño que murió de forma tan violenta no esté solo... Llegará el momento en que pueda descansar en paz."
fantasma de Teresa Fidalgo
portugal (1983)





En el vídeo podemos ver a unos amigos que van en un coche. Al parecer se han pedido y les alcanzó la noche conduciendo. El pasajero que va en el asiento de atrás lleva una videocámara y va grabando la conversación que tienen el conductor y su acompañante.
De repente alguien se da cuenta de que hay una persona, una mujer con un traje blanco, en la cuneta de la carretera. Deciden pararse para recogerla y le preguntan si está bien. Ella no responde, pero le preguntan que hacia donde va y ella contesta que un poco más adelante. También les dice su nombre “Teresa”.
El que lleva la cámara le pide que le cuente qué le sucedió y ella señala hacia delante, apuntando con un dedo y les pregunta “¿Pueden ver aquél lugar?. Ellos responden que sí y Teresa dice “Ahí fue donde tuve el accidente….¡y morí!.
Entonces el cámara se vuelve hacia ella y en medio de unos gritos escalofriantes el coche sufre un accidente quedando volcado en medio de la carretera.
Al final del vídeo sale la siguiente nota:
“Tiago y Tánia fallecieron en ese accidente. El único sobreviviente fue Diego (es una errata del traductor es David). Que no ha conseguido explicar que fue lo que pasó esa noche”
“Los policía investigaron el caso obteniendo información extraña”
“En 1983, una joven de nombre Teresa Fidalgo sufrió un accidente en el mismo lugar”
Aclarar que Tiago y Tánia eran conductor y acompañante (respectivamente) y David el que llevaba la cámara.
Según el vídeo Teresa Fidalgo es una chica que sufrió un accidente en 1983 muriendo en la carretera. Al parecer la chica que se monta en el coche es el fantasma de Teresa Fidalgo, y si hacemos pausa en un momento concreto podemos observar un fotograma en el que el rostro de Teresa aparece desfigurado, como un fantasma monstruoso.
Lo mejor de éste vídeo es que es un extracto del original, el cual dura mucho más pero durante los primeros minutos solo registra la charla de los tres viajeros. En este vídeo sin embargo podemos ver directamente cuando recogen a Teresa y el accidente. Además se añade parte de un programa de televisión en el que se habla sobre el supuesto autoestopista fantasma.
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El caso es que a pesar de que en ese programa se trata el vídeo como si fuese real, hay que decir que el vídeo forma parte de un cortometraje de David Rebordao llamado “A Curva” (La Curva).